domingo, 30 de agosto de 2009

Cantares de experiencia - William Blake

Willian Blake


Introducción
 
¡Escuchen la voz del Bardo!
El que contempla Presente, Pasado
y Futuro;
cuyos oídos escucharon
la Palabra Sagrada,
el que anduvo entre los ancianos árboles.
Convocaba al Alma descarriada,
lloraba en el rocío del crepúsculo;
el que podía controlar
el polo estrellado,
y renovar la luz caída, rebajada.
¡Oh Tierra, Oh Tierra, regresa!
"Emerge de la hierba plena de rocío;
la noche se agota
y la mañana
se yergue desde la masa aletargada.
 
No te marches más.
¿Por qué darías la espalda?
El firmamento estrellado,
la playa empapada,
te es concedida hasta que rompa el día."
  
 

Respuesta de la Tierra
 
La Tierra alzó su cabeza
desde la tiniebla pavorosa, lúgubre.
Carente de luz,
pétreo espanto.
Con su cabellera cubierta de gris
desesperación.
 
"Aprisionada en la costa empapada,
un centelleo celoso custodia mi
escondrijo
frío y helado,
y entre lágrimas
escucho al Padre de los hombres
antiguos.
¡Padre egoísta de los hombres!
¡Miedo cruel, celoso y egoísta!
¿Puede el deleite
encadenado a la noche
generar a las vírgenes de la juventud
y la mañana?
¿Acaso la primavera oculta su alegría
cuando crecen los pimpollos y los
capullos?
¿Acaso el sembrador
siembra por la noche,
o ara el labrador a oscuras?
Rompe esta pesada cadena
que congela todos mis huesos.
¡Egoísta, fútil!
¡Ruina eterna!
Que al libre Amor esclavizaste."

La Mosca
 
Pequeña mosca,
tu jugueteó veraniego
fue truncado
por mi descuidada mano.
¿No soy yo
una mosca como tú?
¿O no eres tú
un hombre como yo?
Porque bailo
y bebo, y canto
hasta que alguna mano ciega
me barre el ala.
Si el pensamiento es vida,
fortaleza y aliento;
y la carencia
de pensamiento es muerte;
entonces yo soy
una mosca feliz,
ya vivo, ya muerto.
 

El Tigre
 
Tigre, tigre, que ardes brillante
en los bosques de la noche:
¿qué mano u ojo inmortal
pudo delinear tu tremenda simetría?
¿En qué profundidades o cielos
distantes
ardió el incendio de tus ojos?
¿Con qué alas se atreve su aspiración?
¿Cuál es la mano que osa atrapar tal
fuego?
¿Y cuál escápula, cuál arte pudo
entrelazar las fibras de tu corazón?
Y cuando tu corazón comenzó a latir
¿qué mano tremenda, qué pies
tremendos?
¿Cuál es el martillo, cuál es la cadena?
¿En cuál horno se forjó tu cerebro?
¿En qué yunque? ¿Qué terrible garra
se animó a asegurar sus mortíferos
terrores?
Cuando las estrellas dispararon sus
dardos
y regaron el cielo con sus lágrimas:
¿sonrió Él al ver su obra?
¿El que hizo al Cordero fue quien
te hizo?
Tigre, tigre que ardes brillante
en los bosques de la noche:
¿qué mano u ojo inmortal se atrevió
a delinear tu tremenda simetría?
 
 
Un Árbol Venenoso
 
Estaba enojado con mi amigo:
le manifesté mi ira, la ira terminó.
Estaba enojado con mi enemigo:
me quedé callado, y mi ira aumentó.
 
En el miedo la fui regando,
de noche y de día con mis lágrimas;
con sonrisas la fui asoleando,
y con sutiles y arteras estratagemas.
Así creció de día y de noche,
hasta volverse una brillante manzana;
y mi enemigo observó su brillo,
y supo que era mía,
y furtivo entró a mi jardín
cuando la noche envolvió al follaje.
Por la mañana satisfecho vi
a mi enemigo exánime bajo el árbol.
  
El Ángel
 
¡Tuve un sueño! ¿Cuál es su
significado?
Yo era una Reina virginal
custodiada por un manso ángel:
¡el dolor insensato nunca fue
engañado!
Y yo lloraba de día y de noche,
y él las lágrimas me enjugaba,
y yo lloraba de día y de noche,
y le ocultaba las delicias de mi
corazón.
Hasta que extendió sus alas y se
marchó;
entonces la mañana se tiñó de rubor;
sequé mis lágrimas y armé mis temores
con diez mil escudos y lanzas.
No demoró mi ángel en regresar;
yo estaba armado y volvió en vano;
ya que el tiempo de mi juventud había
volado,
y grises cabellos en mi cabeza había.
 

A Tirzah
 
Todo lo Nacido de Origen Mortal
deberá consumirse con la Tierra
para elevarse libre de la Procreación:
entonces, ¿qué tengo yo que ver
contigo?
Los Sexos brotaron de la Vergüenza
y el Orgullo,
resoplaron en la mañana; sucumbieron
al atardecer,
pero la Misericordia transformó a la
Muerte en Sueño:
los Sexos se irguieron para trabajar
y padecer.
 
Tú, Madre de mi parte Mortal,
con crueldad modelaste mi corazón,
y con lágrimas falsas y embaucadoras
bloqueaste mi Nariz, mis Ojos y mis
Oídos.
Tapaste mi Lengua con insensible
arcilla,
y me entregaste a la Vida Mortal.
La muerte de Jesús me liberó:
Entonces, ¿qué tengo yo que ver
contigo?
 
La Voz del Bardo Anciano
 
Jóvenes del deleite, disponeos
a ver la mañana que despunta,
imagen de la verdad recién nacida.
Huyeron la duda, las nubes de la razón,
las oscuras querellas y las bromas arteras.
La locura es una confusión interminable,
cuyas raíces enmarañadas complican
sus senderos.
¡Cuántos son los que allí cayeron!
Tropiezan toda la noche con los huesos
de los muertos.
y sienten que no saben qué pero les
importa,
y a otros quieren guiar, cuando ellos
precisan un guía.
 

Londres
 
Deambulo por cada calle privilegiada
cerca de donde fluye el privilegiado
Támesis,
y hay marcas en cada rostro que
encuentro:
señales de flaqueza, signos de
sufrimiento.
En cada grito de cada Hombre,
en los clamores de miedo de los niños,
en cada voz, en cada proclama,
oigo las cadenas forjadas por la mente.
Y cómo el grito del deshollinador
a toda sombría iglesia consterna;
y el suspiro del infortunado soldado
corre hecho sangre por los muros del
palacio.
Pero sobre todo oigo por las calles a
medianoche,
la imprecación con que la joven
Ramera
maldice la lágrima del Bebé recién
nacido,
y colma de plagas el carro fúnebre del
Matrimonio.

Resumen Humano
 
No existiría la Piedad
si no hiciéramos pobre a alguien;
y no haría falta la Misericordia
si todos fuesen tan dichosos como
nosotros.
Y el miedo recíproco trae paz,
hasta que el amor egoísta se
incrementa:
entonces la Crueldad arma su trampa
y esparce sus cebos con cautela.
Se instala con santos temores,
y riega con lágrimas la tierra;
entonces debajo de sus pies
echa raíces la Humildad.
Rápido extiende sobre su cabeza
sombras lúgubres de Misterio;
y la Oruga y la Mosca
se nutren de tal Misterio.
Luego crece el fruto del Engaño,
rubicundo y dulce al paladar;
y el Cuervo su nido instala
en el ramaje más tupido.
Los Dioses de la tierra y el mar
escrutaron la Naturaleza para hallar tal
Árbol;
pero la búsqueda fue toda en vano:
crece uno en cada Cerebro Humano.
 

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