viernes, 24 de agosto de 2012

Poesía china - Selección



IV

DE 18 ESTANCIAS CANTADAS
CON EL ACOMPAÑAMIENTO DE UN
SILBO TÁRTARO DE CAÑA


1

Nací en una época de paz, pero después el
Mandato del Cielo fue anulado para la dinastía Han.

El cielo fue despiadado. Envió confusión
Y división. La Tierra fue despiadada, al hacerme
Nacer en semejante época. Había guerra
Por doquier. Todos los caminos eran peligrosos.
Soldados y civiles por doquier huyendo
De la muerte y del sufrimiento.  Nubes de humo
Y polvo obscurecían la tierra, invadida por
Las inclementes bandas de tártatos. Nuestro
Pueblo perdió la fuerza de voluntad y la
Integridad. Nunca entenderé la forma de ser de
Los bárbaros. Diariamente me veo sometida
A a violencia y los insultos. Canto una estancia con
Acompañamiento de mi laúd y un cuerno
Tártaro, pero nadie sabe de mi angustia y aflicción.

2

Un jefe tártaro me obligó a ser su esposa
Y se me llevó lejísimos, al margen del Cielo.
Diez mil nubes y montañas cortan el
Camino a mi tierra y remolinos de polvo
Y arena soplan en mil leguas. Aquí los hombres
Son tan salvajes como víboras gigantescas
Y se  pavonean acorazados y haciendo crepitar sus
Arcos. Mientras canto la segunda estancia,
Casi rompo las cuerdas del laúd. Sin voluntad,
Con el corazón roto, canto por mí misma.

7

Se pone el sol y gime el viento. Los ruidos del
Campamento tártaro se elevan a mi alrededor.
No tengo palabras para expresar la pena de mi corazón,
Pero, ¿a quién podría decírselas, en cualquier caso?
Muy a lo lejos, en las llanuras desérticas, las
Hogueras de las guarniciones tártaras relucen en
Diez mil leguas. Aquí acostumbran a matar
A los viejos y a los débiles y adoran a los jóvenes y
Vigorosos. Vagan en busca de nuevos pastos
Y acampan por una temporada tras murallas de barro.

Las vacas y as ovejas cubren la pradera
Pululando como abejas u hormigas. Cuando se agotan
La hierba y el agua, montan en sus caballos
Y se llevan el ganado. La séptima estancia es un canto
Sobre mi existencia errante. ¡Cómo detesto vivir así!

11

No tengo ganas de vivir, pero me da miedo
La muerte. No puedo matar mi cuerpo, pues mi
Corazón aún abriga esperanzas de vivir
Lo bastante para conseguir un solo deseo: el
De volver a ver algún día las moreras y
Las catalpas de mi tierra. Si hubiera aceptado la
Muerte, mis huesos habrían sido sepultados
Hace mucho. Los días y los meses se acumulan en el
Campamento tártaro. Mi marido tártaro me
Amó y me hizo dos hijos. Los crié y los eduqué
Sin avergonzarme. Lo único que siento es
Que vivieran en un punto perdido del desierto. La
Undésima estancia -pena por mis hijos-
Con sus primeras notas me perfora el corazón.

13

Nunca creí que en mi vida rota llegara
El día en que de repente pudiera volver a mi
Tierra. Abrazo y acaricio a mis hijos
Tártaros. Las lágrimas os empapan la ropa
Un mensajero de la Corte de Han ha venido
A llevárseme con cuatro garañones que corren sin
Parar. ¿Quién puede calibrar la pena de
Mis hijos? Pensaban que viviría con ellos hasta
Mi muerte. Ahora soy yo la que se marcha.
La pena por mis hijos obscurece el sol para mí.
Si tuviéramos alas, podríamos escapar
Juntos. No puedo mover los pies, pues cada paso
Que doy me aleja de ellos. Mi alma se siente
Abatida. Cuando sus figuras se desvanecen en
La distancia, ya sólo queda mi amor. La
Decimotercera estancia - pulso las cuerdas
Rápidamente, pero la melodía es triste. Nadie puede
Saber la pena que me desgarra las entrañas.

17

La decimoséptima estancia. Me duele el corazón y
Derramo lágrimas. Pasos de montaña se alzan
ante nosotros y el camino es duro. Antes añoraba
Mi tierra tanto, que mi corazón se sentía
Transtornado. Ahora pienso una y otra vez, sin
Descanso, en los hijos que he perdido.
La amarilla artemisa de la frontera, las ramas
Desnudas y las hojas secas, campos de batalla
Desiertos, huesos blancos con marcas de espadas
Y flechas, viento, escarcha, frío penetrante,
Primaveras y veranos fríos, hombres y caballos
Hambrientos y agotados, exhaustos - nunca
Volveré a saber nada de ellos, una vez que haya
Entrado en Chang An. Intento contener mis
Sollozos, pero las lágrimas me corren por las mejillas.

Ts' Ay Yen


LX

EN BUSCA DE UN AMARRADERO


Una hoja flota en el espacio infinito.
Un viento frío desgarra las
Nubes. El agua fluye hacia el Oeste.
La marea empuja corriente
Arriba. Allende los juncos iluminados
Por la luna, en una aldea tras
Otra, oigo el sonido de mazos de
Bataneros que golpean la
Ropa mojada en preparación para
El invierno. Por doquier
Cantan los grillos en la escarcha
Otoñal. Los pensamientos de
Un viajero nocturno vagan por mil
Leguas de sueños. El sonido
De una campana no puede dispersar
Las penas que asaltan en la
Quinta hora de la noche. ¿Qué
Lugar recordaré de todo
El viaje? Sólo franjas inmóviles
De niebla desoladora y
Un solo barco de pescadores.

Wang Wei


LXXXV

EL ESPEJO DE MI TOCADOR ES UN GATO JOROBADO

El espejo de mi tocador es un gato
Jorobado. Mi imagen cambia
Continuamente como en un agua
Que corre. Un gato jorobado.
Un gato mudo. Un gato solitario.
El espejo de mi tocador. Un
Ojo que mira, redondo, asustado.
Un sueño sin jamás despertar
Tiembla en su interior. ¿Tiempo?
¿Destello? ¿Pena? El espejo
De mi tocador es un gato del sino,
Como una cara tiránica que
Encierra mi profusa belleza en
Su monotonía, mi discreta
Virtud en su ordinariez. Pasos,
Gestos, indolentes como
Un largo verano, se alejan de sus
Melódicos pasos, enclaustrados
Aquí, en el espejo de mi tocador-
Un gato agachado. Un gato.
Un sueño confuso. Sin luz. Sin
Sombra. Ni una sola vez
El reflejo de mi imagen verdadera.

Jung Tzu


XCIV

LA JARRA

Te quedas mirándola sin tristeza.
Es una jarra de porcelana
Para el agua en la mesa, como lo era
En los viejos tiempos, como
Junto a la fuente rumorosa. No
Sientes tristeza. Bebes la
Pura agua dulce que contiene.
En lo profundo del bosque
Diez mil hojas arrojan su brillo
Luminosos. Pasas por delante
Y sacas la jarra rebosante de agua
Clara. Ahí cobran forma
Poemas, uno tras otro. Siempre
Está colmada de sonidos
Musicales, del incesante batir
De alas. Yo estoy ahí, una
Pluma blanca. La mesa rebosa
De esperanza, como contra
Una orilla por la que cruzas
Venciendo el peso del
Tiempo y te llevas la jarra.

Hsiung Hung

No hay comentarios: